Simplemente Gracias

Todo golpeado la rompe igual. Crack.

El clásico nos dejó sin aliento. Fue un partido incluso mejor de lo esperado. No siempre tenemos el placer de disfrutar de una definición, con el clásico cada día más clásico, que termine en tiempo extra gracias a un penal atajado con los 60 cumplidos (míralo en el canal de Vine de Pasión Handball https://vine.co/v/egdKqQPwvzM ). Sobre todo esta final tuvo la particularidad de que ambos equipos tenían la clasificación asegurada, por lo tanto jugaban nada más y nada menos que por la Dorada. El olor a revancha que había en el 40×20, teniendo en cuenta los últimos resultados (sobre todo el de Canelones), provocó que por momentos el juego se pusiera muy físico.

 

 

Sobran resúmenes del partido, y no es el objetivo de esta nota seguir dando vueltas sobre estos últimos 70 minutos. Se puede resumir todo en la fuerza, la determinación de un grupo que cada día está más unido. Se nota en un Diego Simonet que así como en el bingo, uno a uno va tachando los músculos y huesos afectados, pero nada lo frena siquiera un poco. El capitán que recibió la cinta de Kogovsek, da clases partido a partido de cómo desmarcarse, cómo recibir, cómo definir. Obvia referencia al gran Gonzalo Carou. Qué decir del número 4, el más grande de la dinastía que nos llevó a la final gracias a un partido impecable, apareciendo cuando más se lo necesitaba. Sebastían Simoent nos hace ver y con mucho gusto que la cinta le queda cómoda, y ante la próxima salida del capitán actual, ya tiene más que cantado el puesto. Federico Fernandez terminó como goleador de la Argentina con 36 goles. El que lo siguió y no muy de cerca (21) fue justamente Sebastián.

 

Enorme trabajo del cuerpo técnico. Foto German Paez

 Siguiendo con las estadísticas el jugador del Ivry francés, vuelve a hacer presencia pero esta vez en la posición 15 de las asistencias, con 6. En robos no hay argentinos entre los primeros 10 pero tenemos un primer puesto en bloqueos, de parte de una de las cartas principales de la defensa, el enorme Pablo Portela con 3. Yendo a los números generales, el equipo de Dady Gallardo quedó en la primera posición en el arco (a pesar del ENORME partido del portero brasilero en la final), cosa que no sorprende a nadie teniendo en cuenta el nivel del Negro García y de Mati Schulz. Fue 44% por sobre el 41% de los cariocas. Eso sí a la hora de tirar al arco los dirigidos por Valero Rivera se llevan la primera colocación con un 65% (183/284), seguidos de cerca por los Gladiadores con un 60% (150/252). Todas las estadísticas en http://results.toronto2015.org/IRS/es/balonmano/resumen-hombres.htm

Con caras de tristeza, los Gladiadores siempre van por todo

 Toronto 2015 llega a su fin con un gusto raro. La clasificación a Río 2016, el segundo Juego Olímpico del handball masculino nacional, confirma que se ha dado un salto de calidad enorme y permite soñar. Pero justamente esto último nos hace doler la derrota por 27-25, habiendo estado tan cerca del dorado, del primer puesto. No hay que acostumbrarse a ganar todo, pero tampoco hay que dejar de imaginarse peleando hasta el último segundo cada partido, sea con Brasil, Puerto Rico o Dinamarca. Ninguna de estas sensaciones y evaluaciones sería posible sin este grupo de trabajo, tan enamorado y abocado a llevar el handball a lo más alto. Gracias al cuerpo técnico, a los jugadores, a las organizaciones que bancan y ayudan a nuestros deportistas. Por este camino no quedan más que esperanzas, objetivos y esperemos que muchas pero muchas victorias. Hay un grupo fuerte, constante y con futuro. “Hay q entrenar el doble y seguir mejorando” como escribe Fede Pizarro. Brazos levantados, los ojos en el horizonte y a esperar la revancha que se va a venir, de eso no hay dudas. Gracias Gladiadores por hacernos sentir el mejor equipo del mundo. Nos vemos en Río.

. Por Agustín Bulfón .

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