La cenicienta rumana

Goleadora de la final y referente del Final 4 en su equipo: Tremenda Champions de Isabelle Gulldén

 

Durante el fin de semana el Handball europeo tuvo una de esas citas infaltables. Se cerraba la EHF Champions League femenina. Con el Final 4 comenzando el día sábado, y las definiciones el domingo, el torneo juntó mucho balonmano y público de sobra para ser una de las fechas más atractivas del año.

La primera semifinal disputada fue la que enfrentó al campeón defensor, el Buducnost montenegrino, y al poderoso Györi húngaro. Con jugadoras de la talla de Neagu, Loke, Groot, Amorim, Bulatovic, etc; el Handball estaba asegurado en Budapest. El resultado era de 11:8 en la primera parte para las locales, que a partir de una defensa firme y segura, complicaban los embates de la mejor jugadora del mundo. En ataque, con un trabajo del pivote envidiable, el Gyori encaminó poco a poco la victoria que a pesar de justa, significó una nueva clasificación después del traspié de la temporada pasada. Sorpresa a medias la del Buducnost, ya que a pesar de una gran temporada, se cruzaron con el rival más complicado. Resultado final 21-20.

Pasada la apertura, llegaba el turno del Bucuresti rumano frente al Vardar macedonio. Se esperaba más del equipo de Lekic (goleadora del partido con 6). Muchas desconcetraciones y errores no forzados, llevaron a la “cenicienta” del Final 4 hasta su primera final, frutilla que decoró el postre. Debut en Champions League a menos de 10 años de su fundación y festejo ampliado. El arco cerrado con una pared, la sueca Gulldén y la brasilera Rodrigues afiladas, y los toques de Bradeanu, fueron un cóctel mortal para el conjunto del Vardar que nunca tuvo respuesta. Resultado final 27-21

Ya en el día de cierre y después de un tercer puesto intenso, que tuvo como victorioso al Vardar por 30-28 frente al campeón defensor Buducnost (Penezic 7 y Neagu 8 goles respectivamente), era el turno de la definición. Fue una montaña rusa en sus más de 70 minutos de juego, con idas y vueltas constantes. El arco de Jelena Grubisic era un escollo en el camino del local, que igualmente bajo los tres palos, contaba con el gran nivel de Grimsbo. La primera parte se cerró con las rumanas arriba 13-12. La segunda etapa no trajo muchas novedades, por lo menos hasta el momento de la definición, dónde las locales a partir de su lanzamiento exterior y algunas pinceladas de Loke, sacaban ventaja de tres. La misma no duró mucho, incluso cuando sonaba la chicharra de los 60 minutos cumplidos, el tanteador era 22-22. Tiempo extra y tensión en Budapest. El equipo que llegaba como la cenicienta estaba a un paso, pero el conjunto de Amorim no se iba a rendir fácil, incluso arrancó ganando en el agregado de 10 minutos, pero tampoco alcanzó. Una exclusión y las nuevas apariciones de Grubisic le regalaron al handball mundial el empate en 25 y penales.

La serie comenzó con la destacada del campeón, Gulldén frente a Grimsbo, pelota a la derecha abajo y gol. Continuó Aniko Kovacsics y empató las acciones frente a Grubisic. En segunda instancia la española Valentina Martín, con amague de arranque y definición cruzada abajo puso el 2-1. Era el turno de Groot para el Gyiori, aunque esta vez bajo los tres palos se paraba Mayssa Pessoa. La brasilera sale disparada del arco, amaga abajo, se levanta y con el pie derecho saca el remate de la holandesa. Primera emoción para las rumanas. Rodrigues se frena en 8 metros, mirada fija en la arquera y pitazo; amague amplio, cuerpo para adelante y misil a media altura izquierda para el 3-1. Se acerca la número 5, la gloria Loke, competencia de miradas con Pessoa, lanzamiento sorpresivo sin amague y ATAJA MAYSSA. Las esperanzas se hacían palpables, los gritos salían del alma, el sueño estaba más cerca que nunca, a sólo un penal de distancia. Aurelia Bradeanu tenía la historia en sus manos, se podía ver en sus ojos, por eso cuando la pelota se rompió contra la red del fondo del arco, el delirio se hizo popular. Festejo y locura.

La cenicienta del Final 4 levantaba el trofeo, los nombres del Handball mundial femenino miraban desde abajo, como un equipo completo y contra todos los pronósticos, sorteó la tierra de gigantes para subirse al podio. Un podio que tiene el sabor especial de la primera vez, de llegar antes de los 10 años de vida del club y con todo el trabajo que implicó esta final con tiempo extra y penales. Felicitaciones al Bucuresti, a disfrutar.

                                                            – Por Agustín Bulfón –